París es sin dudas un destino ideal para los amantes del arte y la arquitectura. Es una ciudad tan bella y con un patrimonio cultural tan rico que inspira a cada viajante que aterriza en la ciudad de la luz. 

Abarcar en tres días todo lo que esta espléndida ciudad tiene para ofrecer es complicado pero tratamos de concentrar los aspectos que a nuestro parecer son imperdibles.  Déjate seducir por el resplandor de esta solemne ciudad.

¡Bienvenidos a la Ville Lumière!

Día 1

Comenzaremos el día visitando la Catedral de Notre-Dame una de las obras de arquitectura medieval gótica más hermosas y monumentales de la historia. Aunque lamentablemente por el momento no es posible ingresar para admirar su magnitud, ver su esplendor por fuera es imperdible. A poca distancia se encuentra el palacio de La Conciergierie, un espléndido edificio gótico construido como residencia real y sede del poder de la monarquía francesa, en 1392 el edificio de la Conciergerie fue convertido en una de las prisiones más duras de la época. Junto a él se encuentra Sainte Chapelle, una iglesia del mismo estilo construida entre 1242 y 1248 para albergar las reliquias de la Pasión de Cristo. Las 1113 escenas del Antiguo y del Nuevo Testamento plasmadas en 15 vidrieras de 15 metros de altura cuentan la historia del mundo hasta la llegada de las reliquias a París.

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Seguiremos nuestro recorrido rumbo al Barrio Latino. Allí nos toparemos con el Pantheón de París, un monumento de estilo neoclásico que alberga en su cripta, desde la Revolución francesa, a una necrópolis de grandes personajes de la República.

A continuación, podemos visitar los Jardines de Luxemburgo, uno de los jardines más bellos de la ciudad, ideal para descansar y admirar las vista al palacio mientras disfrutas de una tradicional baguette francesa. 

Luego de un merecido descanso, podemos seguir transitando esta hermosa ciudad, nuestro destino final será la Torre Eiffel. En el camino pasaremos por el Museo d’Orsay el cual contiene pinturas impresionistas y post-impresionistas, además de una gran colección de escultura, artes decorativas y elementos arquitectónicos. Aquí podrás encontrar obras de grandes maestros como Renoir, Cézanne, Gauguin o Monet. 

Continuamos el recorrido hasta llegar a Los inválidos, un imponente complejo arquitectónico formado por el Palacio Nacional de los Inválidos. El Palacio fue edificado en el siglo XVII como residencia para los soldados franceses retirados del servicio. Bajo su cúpula acoge la sepultura de uno de los personajes más icónicos del país y del mundo: Napoleón Bonaparte. A la espalda de este edificio se encuentra el Puente de Alejandro III, el puente más importante de París. 

Antes de llegar a la Torre Eiffel caminamos rumbo a la plaza de Trocadero. Desde allí obtendremos las mejores vistas de la Torre Eiffel. Podrán encontrar el Palacio del Trocadero, que alberga varios museos: la Ciudad de la Arquitectura y del Patrimonio, el Museo del Hombre y el Museo de la Marina de París; y Los Jardines del Trocadero. 

Atravesando los Campos de Marte nos acercamos a la Torre Eiffel. Esta imponente construcción de hierro de 300 metros de altura fue creada por el ingeniero Gustave Eiffel para la Exposición Universal de París de 1889. Actualmente constituye el símbolo más representativo de la ciudad y el mundo. Te recomendamos comprar tu ticket para subir a la torre con anticipación. Las vistas que puedes contemplar desde allí son imperdibles. 

Ten en cuenta que puedes cambiar el recorrido del itinerario, quizás prefieras comenzar el día subiendo a la torre para admirar su brillo matutino o de lo contrario al anochecer para disfrutar a París en todo su esplendor.

Día 2

Comenzaremos el día bien temprano en el Museo del Louvre, uno de los museos más importante del mundo. La creación del museo del Louvre significó, dentro de la historia de los museos, el paso de las colecciones privadas a las públicas, para disfrute del conjunto de la sociedad, constituyéndose en precedente de todos los grandes museos del mundo.

La inmensa colección está organizada de forma temática en diferentes departamentos: antigüedades orientales, antigüedades egipcias, antigüedades griegas, romanas y etruscas, historia del Louvre y el Louvre medieval, pintura, escultura, objetos de arte, artes gráficas y arte del Islam. Recomendamos comprar el ticket con anticipación e ir muy temprano porque la visita a este inmenso museo llevará varias horas. 

En las inmediaciones, nos encontramos con dos de los jardines más hermosos de París: el Jardín del Carrusel, con su arco del triunfo que honra la victoria de Francia en la batalla de Austerlitz de 1805; y el Jardin des Tuileries, el parque público más antiguo de la ciudad y uno de los rincones verdes más hermosos y elegantes de la capital francesa. Si, para este punto, ya te has vuelto fanático de las baguettes parisinas, es un buen momento para descansar y almorzar en estos hermosos jardines. 

De allí desembocaremos en la Place de la Concorde, construida entre 1757 y 1779 bajo el nombre de Plaza de Luis XV, rebautizada en 1792 como la «Plaza de la Revolución» donde fueron decapitados personajes como: Maria Antonieta, Luis XVI o Robespierre. Con el final del régimen del terror, en 1795 la plaza fue rebautizada definitivamente como Plaza de la Concordia. Adquirió su aspecto actual entre 1836 y 1840, cuando se colocó en el centro un enorme obelisco proveniente de Lúxor de más de 3.000 años de antigüedad donado por el virrey de Egipto.

Con una longitud de casi dos kilómetros, recorreremos la Avenida des Champs-Élysées, la avenida más famosa de París. 

Siguiendo el recorrido en línea recta, pasaremos por el Grand Palais y el Petit Palais. El Grand Palais te deslumbrará con su inmensa cúpula acristalada coronada por el pabellón francés. El Petit Palais, que se encuentra ubicado justo enfrente, es un precioso edificio en el que se exponen colecciones artísticas desde la antigüedad hasta 1920. La entrada es gratuita. 

De a poco nos vamos acercando al Arco del Triunfo, uno de los monumentos más representativos de París. Con dimensiones colosales de 50 metros de alto y una base de 45 por 22 metros, representa las victorias del ejército francés bajo las órdenes de Napoleón.

Dejando los Campos Elíseos, seguiremos camino hacías la Iglesia de la Madeleine una iglesia imponente de peculiar estilo neoclásico. Pasaremos por la Plaza Vendome donde yace una columna en medio decorada con relieves y con una estatua de Napoleón en lo más alto. En esta plaza podrás encontrar diversas tiendas de gran prestigio como Dior, Chanel o Cartier.

El último destino de día de hoy es la magnífica Ópera de Garnier, situada en el Palacio Garnier. Se trata de un imponente edificio neobarroco construido en 1875, obra maestra de la arquitectura teatral del siglo XIX. Es una monumental edificación opulentamente decorada con frisos multicolores elaborados en mármol, columnas y lujosas estatuas. En el interior, encontrarás una impresionante escalera de mármol rojo y verde que te conducirá hasta la sala principal. Sus asientos, adornados en terciopelo, los acabados en madera y su telón, son simplemente imponentes. Puedes realizar una visita guiada o comprar un ticket para deleitarte en la ópera. 

Día 3

Para nuestro último día reservamos lo mejor. Muy temprano por la mañana visitaremos el Palacio de Versalles.

El Palacio de Versalles acoje muchísima historia y cultura, con una excepcional arquitectura y más de 800 hectáreas de jardines.  Es un edificio que se utilizó como residencia real en siglos pasados. Su construcción fue ordenada por el rey Luis XIV, y constituye uno de los complejos arquitectónicos monárquicos más importantes de Europa. Cuenta con tres palacios, jardines y unos inmensos parques decorados con canales, calles internas y hasta una pequeña aldea en miniatura que fue diseñada para la mismísima María Antonieta.

Recomendamos ampliamente reservar la excursión con anticipación para no quedarte sin conocer esta joya única en el mundo. 

La visita de a Versalles te llevará casi todo el dia, así que por la tarde nos perderemos por la bellas calles del bohemio barrio de Montmartre. Con una enorme cúpula que puede ser vista desde distintos puntos de París llegaremos a la Basílica del Sacré Cœur. Desde allí, podrás contemplar la ciudad en todo su esplendor. Cayendo la noche visitaremos el famoso Moulin Rouge.

Si quieres terminar tu visita con todo el glamour, puedes disfrutar de una cena y un espectáculo en el aclamado cabaret parisino inaugurado durante la flamante Belle Epoque.

Aquí termina nuestro recorrido por una de nuestras ciudades preferidas. Si aún te quedaste con ganas, no dudes en visitarla una y otra vez. París no te defraudará jamás.